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2017-05-06 00:00:00

«Almacenados», reflejo del talento desperdiciado: Jack Zagha

Por Javier Tapia Sierra.

Jack Zagha, director mexicano de filmes como “Adiós Mundo Cruel” (2010) y “En el último trago” (2014), conversa con CorreCámara sobre su más reciente película “Almacenados”, que que en el pasado obtuvo los premios del público en los festivales de Morelia y Gijón y que se estrena este fin de semana en las salas. “Almacenados” está basada en una exitosa obra teatral del catalán David Desola y trata sobre la relación de un empleado a punto de jubilarse, el Sr. Lino (José Carlos Ruiz) y el joven destinado a substituirlo, Nin (Hozel Meléndez), durante cinco días en un mismo lugar: un almacén donde aparentemente nunca ocurre nada.

CorrCámara: La película tiene como hilo conductor un choque generacional y dentro de este choque hay algo muy kafkiano en el desarrollo, que habla sobre la falta de oportunidades en el país. Hay una línea que prevalece en la trama que trata sobre lo que es el desperdicio de talento, de la vida, del tiempo, que viene desde la obra teatral ¿cómo fue que llegaste a esto  en la película?

Jack Zagha: Justo lo que a mí me llamó la atención del guion fue la tragedia que refleja: hay tanto talento desperdiciado en la actualidad, y muchos jóvenes no saben a qué se quieren dedicar, ni han encontrado aquello que los motiva. Cuando no te sientes valioso, a veces acabas en cualquier cosa, desperdiciando el tiempo, desperdiciando la vida en cualquier cosa y por necesidad terminas subsistiendo en un trabajo que no aporta nada, que no te aporta nada a ti y no le aporta nada a la sociedad y el mundo se pierde de todo lo que tienes que dar. Es verdad que en este país no existe una oportunidad, pero también que los jóvenes nos las buscan, ni las crean y todo esto viene desde arriba. Si no se hace un cambio que viene desde el sistema educativo, que se trate de formar gente para que explote sus capacidades y no que sólo cheque la tarjeta o gente que produzca o que descubra aquello que ama.

CC: ¿Cómo es que José Carlos Ruiz y Hoze Meléndez llegaron al proyecto?

JZ: A José Carlos Ruiz lo conocí en mí última película “En el último trago”. Ahí trabajamos y nos conocimos mejor. Lo chistoso que pasó en este rodaje con José Carlos Ruiz, es que parecía que no nos conocimos. Sufrió mucho con el personaje, en parte lo que le costaba era identificarse con el personaje, pues son muy diferentes el señor Lino y José Carlos, entonces sí se convirtió en un reto actoral. Por otro lado, Hoze es un actor joven y con mucho talento y todas las escenas les salían con naturalidad, básicamente le salió a la primera. Así que lo que estaban experimentando y viviendo los actores, que era un señor muy cuadrado y con años de experiencia que no podía entender de todo el papel y el joven actor que le salía a la primera, se sentía un poco como Lino. Mi trabajo como director era aprovechar eso y plasmar lo que estaba sucediendo en la filmación.

CC: Tuviste un reto muy grande, ya que todo transcurre en un mismo espacio, algo muy diferente de tu trabajo anterior que es una road movie, y hay mucho movimiento ¿cómo resolviste las dificultades que se iban presentando?

JZ: Pensamos que todo iba a salir muy fácil, muy rápido y lo que nos dimos cuenta es que era mucho más complicado. Por ejemplo, al principio dijimos que el almacén lo podíamos hacer en cualquier bodega, pero buscábamos algo muy específico: que tuviera ventanales para que dejara pasar la luz y se viera como pasa el tiempo conforme al sol o que tuviera columnas para dar una sensación de más profundidad, o sea que se viera más grande, más vacío; también que tuviera una cortina de esas que se abren con cadenas, total que nos tardamos meses en hallar el almacén indicado. Además, también tuvimos que construir cosas como las mesas o el baño. El continuista volvía loco a los actores, porqué cuando tienes muchos personajes, si uno se mueve un poquito más a la derecha, el espectador no se da cuenta, pero al tener sólo dos un pqueño cambio se veía mucho.  Además, el arte que parece que no hay mucho, pero para que el lugar se sienta vacío, se le agregó el calendario, un pizarrón vacío, algunos muebles. Se tenían ciertos elementos que dan está sensación de algo muy contenido.  Lo increíble de la historia, es que es muy sencilla, dos personajes, y de ahí se va construyendo hacia situaciones que te hacen reír o te puede angustiar

CC: ¿Cuáles fueron tus influencias para crear esta película o cómo fuiste construyendo visualmente la historia?

JZ: La película tiene cierto toque fantástico, como un tipo de realismo mágico, y por eso me decidí a hacerla en cine. Y es que el teatro nunca te puede dar completamente esa ilusión de algo que no es completamente lógico. También decidimos que si lo contaba lo más bonito posible, con un arte muy sencillo, con una iluminación que no tata de llamar la atención, de crear un sentido de realidad, una situación que se sienta real dentro de una trama que no sea del todo real. El cine que más más me gusta es el neorrealismo, entonces por ahí puede haber cierta influencia. Sobre la construcción visual, nuestro fotógrafo que es el talentoso Claudio Rocha estuvo inmerso en todos los procesos. Desde los ensayos para ver los movimientos de los actores, y ya juntos pensamos en cómo se debe mover la cámara, en que momento no, todo el tiempo estuvimos tomando decisiones para que ningún elemento sobresalga más que otro y que nada fuera preciosista, y se sintiera como un todo.

CC: ¿Cómo te ha ido con el público?

JZ: A la gente le ha gustado mucho y de hecho ha ganado varios festivales, algunos internacionales, en dónde ha ganado precisamente el premio del público.  Finalmente es una historia universal, con la cual la gente se identifica. Realmente es una tragedia y conecta muy bien con la gente, tiene varios niveles de los cuales hemos estado hablando e igual la puedes ver como entretenimiento para un fin de semana, pero también todos estos elementos te pueden cambiar la vida.

CC: Es qué, aunque sea una tragedia, creo que tiene un mensaje sino de esperanza, sí uno muy positivo en la película

JZ: A nivel positivo, es que en la vida real los actores se empezaron a llevar bien, se empezó a hacer una amistad y eso se ve en la medida en que avanza la trama. Hay muchos elementos uno de ellos es el tiempo, el cómo va pasando la soledad, también esta diferencia generacional, entre padre y un hijo y todas estos se van fundiendo. El mensaje positivo es que se crea un lazo, se crea una amistad

CC: Además de la película, has organizado algunos talleres y conferencias que hablan de algunos de los temas que se abordan en ella, para impactar de otra forma a la población más joven. ¿Qué finalidad tiene este tipo de campaña?

JZ: Pues el darnos cuenta que todos somos unos y que podemos trabajar juntos. Que se necesita la experiencia de los viejos y su forma de ver la vida. Y también se necesita el ímpetu de los jóvenes y que finalmente son la misma persona que se encuentra empezando, en las actividades de la vida cotidiana, pero son la misma persona pero en diferentes etapas de la vida.

CC: Cuéntanos sobre tus nuevos proyectos.

JZ: Ahorita estamos terminando una película de terror, escrita por los mismos escritores de esta, que es como un giro de todas las cosas que he venido haciendo.