Por Hugo Lara

Las alimañas que aparecen en momentos clave en “Elisa antes del fin del mundo” son las cucarachas. Como cualquier otro símbolo, su significado puede ser diverso, pero en el contexto de este relato es inequívocamente sombrío e inquietante, desde que al inicio descubrimos a la pequeña Elisa, la protagonista, fascinada con estos asquerosos bichos, una extraña imagen de inocencia y horror que presagia malos momentos.  

“Elisa antes del fin del mundo” está hecha con la madera de esas películas que confunden y que dividen opiniones, lo cual de entrada resulta un punto a su favor. Esta cinta fue dirigida por Juan Antonio de la Riva, cineasta de fértil trayectoria que ha incursionado en casi todos los géneros —en unos con más suerte que en otros—, con propuestas de cine de autor pero también al servicio del cine comercial. 

En sus mejores relatos se puede descubrir su fibra sensible para representar la realidad de una forma sutil y desenfadada, siempre armada de humor y de alguna reflexión sobre el dolor y la pérdida. Esta misma noción se halla, con una mezcla de comedia y tragedia, en “Elisa antes del fin del mundo”, donde aborda el tema de la crisis económica que ha sido por décadas un fantasma que persigue a muchos en esta ciudad y en este país.  

La narración se refiere en particular a la crisis financieras de 1994, conocida por el nefasto “error de diciembre”.  La película está ambientada en el rumbo de la colonia Roma. Desde la azotea de un edificio de departamentos, la pequeña Elisa descubre un mundo que la conducirá hacia un nuevo e insospechado destino. 

Filmada con planos largos, la mayor parte de las secuencias se sostienen sobre la perspectiva de los personajes infantiles, que parecen inmersos en sus juegos y en sus fantasías, aunque se hallan bien enchufados con la realidad, como espías que se ocultan tras la puerta y que observan a sus mayores a través de las cerraduras, para luego imitarlos o hacer eco de sus palabras.   

Hay momentos en que la trama parece ceder a la tentación del melodrama, pero De la Riva procura manejar con balance el alegato de inconformidad y de hartazgo de los personajes adultos por el estado de las cosas y que se precipita cuando la crisis entra a la intimidad del hogar y amenaza a la familia con arrebatarles el departamento recién adquirido o el nuevo automóvil. 

Para estos ciudadanos clasemedieros, la fatídica posibilidad de verse como unos venidos a menos los nulifica por completo, los destruye. Su trastorno lo describe otro de los personajes infantiles, Miguel (Imanol Goenaga), cuando le asegura a sus padres, en referencia a la familia de Elisa, que “les empezó a ir mal desde que les empezó a ir bien”. Curiosa paradoja del éxito en la época del neoliberalismo a la mexicana.   

En la búsqueda de un culpable, Elisa lo encuentra en un empleado de cobranzas bancario, la encarnación del villano al que se le llama ‘hijo de perra’, aunque en el fondo se trate de un insulto al sistema abstracto, burocrático e impersonal que se ha vuelto el mandamás de la economía familiar. Mientras es claro que esta preocupación carcome la relación de sus padres, la pequeña Elisa se mueve para ponerse en medio del choque de trenes entre el mundo de los niños con el de los adultos. La inocencia confrontada con la puerilidad. La fantasía que se estrella contra la realidad.  

Tal vez la incógnita de ‘Elisa antes del fin del mundo’ sea la construcción de los personajes adultos, presencias intermitentes que vacilan en tomar una dirección propia y que resultan entes secundarios alrededor del drama de los niños. Sin embargo, la película resiste a ello y se sobrepone gracias a su carga ligeramente tierna, moderadamente emotiva, sutilmente crítica, en cuyo final campea  la atroz sensación de que el futuro puede ser aniquilado brutalmente en un país quebrado, puesto en liquidación con todo y sus ciudadanos. 

La conclusión es poco esperanzadora: las cucarachas sobrevivirán a nosotros, a nuestros acreedores y a nuestras deudas.       

Sinopsis:

Elisa, una niña de diez años, vive en su mundo infantil lleno de fantasías que no escapan de la influencia de la difícil situación familiar. Sus padres se enfrentan a las adversidades de la crisis económica, pues su papá ha perdido el empleo y el banco lo amenaza con quitarle el automóvil recién comprado, mientras que la relación con su esposa es cada vez más tormentosa. 

En sus momentos libres, Elisa comparte en la azotea de su edificio sus fantasías con su amigo vecino, Miguel, de ocho años. Convencida de que debe buscar la forma de ayudar a su familia, Elisa se empeña en buscar trabajo, pero ante sus intentos fallidos opta por asaltar un banco, animada por la irrupción de otro malicioso vecino, Paco, quien tiene en su poder la pistola de su hermano mayor ya muerto.   

Juan Antonio de la Riva
N. San Miguel de las Cruces, Durango, 1953  

Su padre era proyeccionista en la región de los aserraderos de Durango y eso lo aficionó desde niño a las películas. Tras cursar la educación básica en su lugar de origen, emigró a la capital del estado donde terminó la secundaria y la preparatoria. Ya en la Ciudad de México, en la década de los 70, participó en la creación del Taller de Cine Independiente en Super 8. Estudió Dirección en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) y su trabajo final, Polvo vencedor del Sol(1979), obtuvo el primer premio en la categoría de ficción en el Festival Internacional de Filme de Cortometraje y Documental, en Lille, Francia; así como el Ariel en dicha clasificación. 

En 1984 filmó su opera prima, Vidas errantes, que ganó el premio de la Televisión Española y el galardón FIPRESCI en el Festival de San Sebastián, España. Sus películas se han caracterizado por la evocación de su vida en la serranía de Durango, lo que aunado a su estilo sobrio, le otorga la originalidad que lo coloca como uno de los exponente de la nueva generación de directores mexicanos que luchan por llevar a cabo un cine nacional de calidad. 

En 1993, realizó el cortometraje Haciendo la lucha, producido por el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE). Su filmografía, de temáticas y géneros diversos, comprende cintas de búsqueda personal como Pueblo de madera (1989) o El Gavilán de la sierra (2000), junto a otras de corte comercial como La última batalla (1993). 

Elisa Antes del Fin del Mundo. 
Director: Juan Antonio de la Riva. Año: 1996. Estreno: 21-02-97. País: México. Producción: Roberto Gómez Bolaños, Televicine. Guión: Paula Markovitch. Fotografía: Arturo de la Rosa. Efectos Especiales: Alejandro Vázquez. Música: Oscar Reynoso. Edición: Oscar Figueroa. Duración: 90 minutos. Intérpretes: Sherlyn Montserrat, Imanol Goenaga, Rubén Rojo Aura, Susana Zavaleta, Dino García, Jorge Antolin, Claudia Goitia, Carlos Torres Torija. Locaciones: Plaza Río de Janeiro, Colonia Roma.

Por Hugo Lara Chávez

Cineasta e investigador. Licenciado en comunicación por la Universidad Iberoamericana. Director-guionista del largometraje Cuando los hijos regresan (2017). Productor del largometraje Ojos que no ven (2022), entre otros. Director del portal Correcamara.com y autor de los libros “Pancho Villa en el cine” (2023) y “Zapata en el cine” (2019), ambos con Eduardo de la Vega Alfaro; “Dos amantes furtivos. Cine y teatro mexicanos” (coordinador) (2015), “Luces, cámara, acción: cinefotógrafos del cine mexicano 1931-201” (2011) con Elisa Lozano, “Ciudad de cine” (2010) y"Una ciudad inventada por el cine (2006), entre otros.