Por Hugo Lara Chávez

Una muy buena noticia para el cine es el éxito ante la crítica y el público que está logrando “Gravedad” (Gravity, 2013), porque esto demuestra que no sólo las sagas de fantasía o las secuelas de superhéroes pueden llenar las salas, sino también historias nuevas e inteligentes que pueden ser el remedio para un Hollywood enfermo de miedo y avaricia.

La espectacularidad de “Gravedad”, la más reciente película del mexicano Alfonso Cuarón (1961) —coescrita por él mismo junto a su hijo Jonás— está cifrada en los asombrosos paisajes de la Tierra vista desde afuera de su atmósfera, pero en realidad su contundencia proviene del drama profundamente humano que le ocurre a sus dos protagonistas, seres que se vuelven entrañables y son capaces de tocar fibras sensibles.

La trama relata la malaventura de una misión de la NASA. El astronauta veterano Matt Kowalski (George Clooney) y la novata Ryan Stone (Sandra Bullock) trabajan afuera de una estación espacial cuando los restos de un satélite destruido los alcanzan con violencia y los dejan a la deriva.  Kowalski sirve de guía a Stone para encontrar alguna posibilidad de supervivencia, en medio del infinito donde sus voces de auxilio no pueden ser oídas por nadie.

Desde su anterior película, “Children of Men” (2006),  Cuarón ya se había mostrado como un cineasta en plena madurez, capaz de tocar temas existenciales en un ambiente futurista y apocalíptico. Asimismo, en ese filme reafirmó sus indiscutible capacidad como un narrador sensible y eficaz, probada desde su ya legendaria opera prima,  la comedia “Sólo con tu pareja” (1991) y con varios de sus filmes sucesivos, como “La princesita” (1995), “Y tu mamá también” (2001) e incluso “Harry Potter y el prisionero de Azkaban” (2004).

En “Gravedad”, Cuarón aprovecha lo mejor de su equipo de trabajo, desde sus actores hasta los buenos efectos digitales  de Tim Webber y la virtuosa fotografía de su paisano Emmanuel “El Chivo” Lubezki, su infaltable colaborador, que en un derroche de habilidad logra encuadres y plano-secuencias fuera de serie, para integrarlos orgánicamente dentro de la narrativa y casi no se noten.

Y es que justamente la pieza clave es el sólido guión que si bien no parece del todo original (hay una larga filmografía de historia de náufragos y supervivientes), sí en cambio aprovecha sus mínimos ingredientes para lograr un efecto máximo: sólo dos personajes en un entorno casi monótono, dos “náufragos” que aspiran a sobrevivir en una situación límite, con un peligro insospechado: la basura espacial. En ese sentido, el guión no tiene desperdicio, está hecho sobre una construcción firme y dinámica, donde siempre sucede algo, con la astucia del cineasta para hacer cambios de ritmo y de sensaciones, de una secuencia a otra, con un montaje que sabe llevar del vértigo a la pausa, y viceversa.

Desde la ambivalencia del título, “Gravedad” es una metáfora que nos introduce a una historia de distintas vetas: la fuerza física de atracción que ejerce la Tierra sobre cualquier cuerpo, pero también la fuerte relevancia de un hecho que determina a una persona y su circunstancia. La “gravedad” es la que viven esos dos astronautas abandonados a su suerte en el espacio, pero conforme corre el relato descubrimos que es mayor la “gravedad” del conflicto interno del personaje de Bullock. En ese momento, el guión y la realización hacen que los personajes trasciendan la historia de aventuras y lo eleven hacia un drama intimista y conmovedor.

Cuarón arma esto con estupendos detalles: la simpatía del personaje de Clooney, como un viejo vaquero lleno de trucos y recuerdos, aficionado a la música country y a narrar recurrentemente sus vivencias personales; o la fragilidad de Bullock (que lleva sola gran parte de la película), quien parece siempre en tensión pero que de pronto encuentra su fuerza para desprenderse del miedo (es hermosa su imagen mientras flota al interior de una nave, en posición fetal, como un bebé a punto de nacer).

Hay películas que nacen como clásicos y “Gravedad” parece ser una de ellas. Será uno de los filmes que seguramente competirán con fuerza en la próxima temporada de premios en Estados Unidos y que presumiblemente llegará al Oscar con varias nominaciones. Cuarón, Bullock, Clooney y Lubezki se ven desde ahora fuertes en sus respectivas categorías.

Gravedad (Gravity, Estados Unidos/2013). Dirección: Alfonso Cuarón. Guión: Alfonso Cuarón y Jonás Cuarón. Fotografía: Emmanuel Lubezki. Música: Steven Prince. Edición: Alfonso Cuarón y Mark Sanger. Diseño de producción : Andy Nicholson. Reparto: Sandra Bullock, George Clooney y la voz de Ed Harris.

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