Por Fabián Jiménez Sánchez.

Dentro de los títulos que integran la Colección “Tomás Garrido Canabal”, resguardada en los acervos de la Cineteca Nacional, encontramos distintos rollos que dan cuenta de un elemento característico del régimen que instituyó este personaje durante sus  intermitentes mandatos en el estado de Tabasco (entre 1919 y 1934) y su participación como Ministro de Agricultura durante un breve periodo de la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934-1935), tal es el caso de su lucha en contra de la religión y sus instituciones.

A través de variadas imágenes y cortinillas, se presenta un “retrato” de los ideales que dieron sustento a su política, bajo un apego a posturas de corte socialista, muy acordes al contexto nacional posrevolucionario.

Si bien su posición fue definida desde su primer mandato, es importante recordar el conflicto cristero que se vivió en el país entre 1926 y 1929 cuando el presidente en turno, Plutarco Elías Calles, modificó el Código Penal de la Constitución de 1917 e instauró la “Ley Calles”, estableciendo medidas que buscaban suprimir la participación de la Iglesia en la vida pública, mismas que fueron llevadas a la práctica de manera ejemplar en el estado de Tabasco.

Son pocos los registros de esta colección cuya fecha ha sido identificada de manera precisa. Lo más probable es que las imágenes que dan cuenta de esta intolerancia religiosa correspondan al periodo de la Guerra Cristera y los años posteriores, considerando que la legislación promovida por Calles favorecía el establecimiento de las radicales medidas que podemos observar en las películas.

La campaña contra el culto religioso en Tabasco implicó distintas medidas que justificaron la clausura y demolición de iglesias, de las cuales algunas fueron habilitadas como escuelas; así como la quema y destrucción de figuras religiosas, como un acto simbólico en el que gobernantes y gobernados se unían de manera festiva para construir una nueva sociedad libre de fanatismos religiosos. A estas acciones se sumaban recreaciones teatrales que ridiculizaban a la Iglesia y a sus representantes por medio de disfraces y bailes profanos, entre muchas otras prácticas que daban fuerza a la campaña anticlerical.

La quema y destrucción de objetos religiosos es registrada de manera cruda y enfática en distintos títulos, como es el caso de “[Tomás Garrido Canabal. Marcha, quema de Cristo, embarcaciones “Plutarco Elías Calles” y “Presidente Obregón”]” [1], mencionado ya en un artículo publicado anteriormente en “El acervo y sus demonios” [2], donde una figura de Cristo es ridiculizada con un cigarro entre los labios, antes de ser destrozada con un hacha e incinerada en una hoguera.

Escenas similares aparecen en “[Quema de objetos religiosos frente a la Escuela Racionalista Lázaro Cárdenas / Manifestación campesina estudiantil]” [3], donde hombres y mujeres forman un círculo alrededor de una pira encendida por una mujer mientras los presentes festejan; o en “[Congreso Estudiantil Socialista]” [4], con escenas acompañadas por cortinillas que dan cuenta de esta violenta práctica anticlerical. En una de ellas aparecen como protagonistas los hijos del gobernador a un lado de una fogata, con la siguiente descripción: ‘Arden los últimos vestigios de una religión que hundió al pueblo en la más lamentable esclavitud. Junto a la llamarada libertaria, los niños Soila Libertad y Lenín Garrido Llovera, simbolizando a la generación que viene, a salvo de prejuicios y dogmas.’

Una mujer de edad avanzada deposita un crucifijo en la hoguera donde se queman distintos objetos religiosos. Fotograma tomado de: [Quema de objetos religiosos frente a la Escuela Racionalista Lázaro Cárdenas / Manifestación campesina estudiantil]. Copia de acetato en 35 mm.

Soila Libertad y Lenin Garrido Llovera frente a una hoguera que consume figuras religiosas. Fotograma tomado de: [Congreso Estudiantil Socialista]. Copia de acetato en 35 mm.

Es significativa la participación infantil en estas prácticas, instituyéndose una forma de adoctrinar a las nuevas generaciones, que también está presente en “[Destrucción de iglesia y quema de objetos religiosos]” [5], con un pequeño infante encargado de bañar las figuras religiosas con líquido combustible para encender la hoguera.

 

Un niño vierte combustible sobre la figura de un santo que destaca en una pira de objetos religiosos. Fotograma tomado de: [Destrucción de iglesia y quema de objetos religiosos]. Copia de acetato en 35 mm.


Este último título también es un ejemplo de la destrucción de los centros religiosos que se llevó a cabo durante el régimen de Garrido Canabal, pues la quema de objetos religiosos es precedida por escenas de mujeres y hombres demoliendo una iglesia con picos y mazos.

Cabe destacar que los templos también fueron reutilizados con fines pedagógicos, políticos o recreativos, como lo muestran claramente las imágenes y cortinillas de “[Feria de la naranja, Pueblo de Guerrero, Municipio de Centla]” [6], con un texto inicial que señala: ‘Después de la manifestación, los campesinos acompañados de sus familiares ocurren al local de la escuela, lo que antes fuera iglesia, á [sic.] llevar los productos del lugar para la exposición. Antiguamente estos productos eran ofrecidos en holocausto a Dios, y hoy son ofrecidos como homenaje á [sic.] la Civilización.’

Encontramos otro ejemplo de esto en “[Gran Feria del Maíz, Municipio de Emiliano Zapata, Tabasco]” con las imágenes acompañadas por las siguientes cortinillas: ‘Las llamadas iglesias, antros de obscurantismo y de explotación, se hallan convertidas en Escuelas donde se forjan las generaciones del futuro.’, ‘Los concurrentes a la Feria, saliendo de una Cultural celebrada en el antiguo templo religioso. En lugar de la voz hipócrita de los ensotanados, se escuchó el verbo fogoso de la Revolución.’ [7].

La ridiculización de las instituciones religiosas y sus representantes es algo que podemos observar en la representación teatral que se registra en “[Garrido Canabal en Nacajuca y Balancán]” [8], con escenas interpretadas por un hombre vestido como cura, otro como monaguillo y otros más disfrazados con máscaras, mismos que participan en una procesión acompañada por gente cargando crucifijos, en una especie de carnaval que ameniza una de las típicas ferias instituidas por Garrido Canabal para sustituir las tradicionales fiestas religiosas.

Integrantes de representación teatral que ridiculiza a la iglesia católica y sus principales representantes. Fotograma tomado de: [Garrido Canabal en Nacajuca y Balancán]. Copia de acetato en 35 mm.

Tal es el caso de la 6ª Exposición Tabasqueña que se celebró entre el 25 de marzo y el primero de abril de 1934, registrada en “Gral. Cárdenas en la ciudad de Villahermosa. Las exposiciones y ferias regionales de Tabasco” [9], donde encontramos escenas de funcionarios disfrutando de un baile en pleno “viernes santo” (como lo señala una cortinilla), entre ellos Lázaro Cárdenas, candidato a la presidencia, acompañado por su esposa, Amalia Solórzano. Esta fiesta también incorpora una representación satírica de las festividades católicas, acompañada por una cortinilla que señala lo siguiente: ‘Estudiantina de Jalpa de Méndez, comparsa típica que recorre las calles haciendo la irrisión de los curas y de las mojigaterías clericales.’

Estas impactantes y divertidas escenas dan cuenta de un periodo muy particular en la historia de México, en un escenario específico y con la presencia de un singular gobernador quien, gracias a un interés muy particular por registrar y difundir sus acciones, ha dejado un legado en nitrato que, por medio del trabajo de digitalización realizado por el Laboratorio de Restauración Digital “Elena Sánchez Valenzuela” de la Cineteca Nacional, hoy podemos ver, estudiar y disfrutar en nuestra Videoteca Digital “Carlos Monsiváis”.

NOTAS
[1] Rollo 11.
[2] Fabián Jiménez Sánchez, “Colección Tomás Garrido Canabal, un autorretrato en 35 mm.”, El acervo y sus demonios, Corre Cámara, 29-09-2019.
[3] Rollo 16.
[4] Rollo 44.
[5] Rollo 46.
[6] Rollo 42.
[7] Rollo 50.
[8] Rollo 15.
[9] Rollo 32.

*Las fotos que acompañan el presente artículo se incluyen únicamente como apoyo al contenido del texto, cuyo cometido es de difusión cultural sin fines de lucro.